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La armonía interreligiosa puede generar desarrollo

Por Valentina Gasbarri *

ROMA (IDN) – A escala mundial, existe un creciente reconocimiento de que la fe y la religión juegan un papel vital en la promoción de las relaciones pacíficas y armoniosas dentro y entre las naciones.

Durante más de medio siglo, las Naciones Unidas, la Unión Europea y muchas otras organizaciones internacionales y regionales han afirmado el principio de la libertad religiosa. Los periodistas y las organizaciones pro derechos humanos han denunciado la existencia de persecuciones de religiones minoritarias, brotes de violencia sectaria y prácticas de discriminación contra personas y comunidades religiosas en muchos países.

Pero hasta ahora, ha habido pocos ejemplos de contribuciones cuantitativas que analizan el impacto positivo de los credos y religiones para el bienestar social y en las políticas de las comunidades nacionales e internacionales.

Un estudio realizado por el Foro del Centro de Investigación Pew sobre Religión y Vida Pública, publicada en enero de 2014, mostró que 5,3 billones de personas - casi el 76 por ciento de la población mundial – sufren restricciones a su libertad de religión y creencias en un grado alto o muy alto. Algunas restricciones son el resultado de acciones del gobierno, de políticas y de leyes.

Esto incluye los esfuerzos de los gobiernos para prohibir algunas religiones en particular, prohibir las conversiones, limitar la predicación o dar un trato preferencial a uno o más grupos religiosos. En 178 países (90%), los grupos religiosos deben registrarse con el gobierno para diversos fines, y en 117 países (59%) los requisitos de dicho registro son fuente de grandes problemas para - o abierta discriminación contra - ciertas religiones.

Otros son el resultado de actos hostiles por parte de particulares, organizaciones y grupos sociales. Aquí se incluye la violencia comunitaria o sectaria, el acoso por  la vestimenta de natura religiosa y otros actos de intimidación relacionados con la religión.

Un ejemplo es el abuso a minorías religiosas por parte de individuos o grupos en la sociedad a causa de actos percibidos como ofensivo o amenazante para la fe mayoritaria del país. Actos de abuso contra minorías religiosas fueron registrados en el 47% de los países en 2012, frente al 38% en 2011 y al 24% en el año de referencia del estudio.

En Libia, por ejemplo, dos fieles murieron en un ataque contra una iglesia copta ortodoxa en la ciudad de Misurata en diciembre de 2012 Este fue el primer ataque dirigido específicamente a una iglesia desde la revolución de 2011, según el Departamento de Estado de Estados Unidos.

En Egipto, los ataques contra comunidades cristianas coptas aumentaron durante el año. En China, un número creciente de monjes budistas, monjas y laicos se inmolaron contra las políticas gubernamentales hacia el Tíbet, prendiéndose fuego. También en Nigeria aumentó la violencia entre musulmanes y cristianos, entre ellos los ataques del grupo islamista Boko Haram. En Birmania (Myanmar), la violencia entre comunidades musulmanas Rohingya y los budistas Rakhine causó centenares de muertes y el desplazamiento de más de 100.000 personas de sus hogares.

La cuota de países con un nivel alto o muy alto de hostilidades sociales relacionadas con restricciones religiosas alcanzó su momento cumbre de los últimos seis años  en 2012, según el estudio.

Los mayores niveles de restricciones a escala global se encuentran en países como Arabia Saudí, Pakistán e Irán, donde el gobierno y la sociedad en general imponen numerosos límites a las creencias y prácticas religiosas. Pero las políticas gubernamentales y las hostilidades sociales no siempre se mueven conjuntamente. Vietnam y China, por ejemplo, tienen altos grados de restricciones gubernamentales en ámbito religioso, pero están en el rango moderado o bajo cuando se trata de hostilidades sociales. Nigeria y Bangladesh siguen el patrón opuesto: tienen un alto grado de hostilidades sociales y un grado moderado en términos de las acciones del gobierno.

Entre todas las regiones, Medio Oriente y norte de África tiene el mayor nivel de restricciones gubernamentales y sociales sobre la religión, mientras que en las Américas son la región menos restrictiva en ambas medidas. Entre los 25 países más poblados del mundo, Irán, Egipto, Indonesia, Pakistán y la India se destacan por tener el mayor número de restricciones cuando se toman las restricciones gubernamentales y sociales en cuenta, mientras que Brasil, Japón, Estados Unidos, Italia, Sudáfrica y los Estados Unido tienen la menor.

La libertad religiosa y los negocios

Como sugiere "La teoría de las economías religiosas", un enfoque basado en la religión haría el crecimiento económico más productivo. Brian Grim, presidente de la Fundación para la Libertad Religiosa y de Negocios, explica por qué la libertad religiosa es buena para los negocios por varias razones.

En primer lugar, la libertad de religión fomenta el respeto por la protección de algo que apoyan ocho de cada diez personas en todo el mundo, el 84 por ciento, según el estudio. La libertad religiosa asegura de que las personas, independientemente de su creencia o no creencia, tengan los mismos derechos y las mismas oportunidades para tener voz en la sociedad.

En segundo lugar, la libertad de religión reduce la corrupción, uno de los principales impedimentos para el desarrollo económico sostenible. Por ejemplo, la investigación demuestra  que las leyes y prácticas que cargan sobre la religión se relacionan con los niveles más altos de corrupción. Esto se ve confirmado por simple comparación entre el análisis del Centro de Investigación Pew y el Índice de Percepciones de Corrupción de Transparencia Internacional (2011). Ocho de los diez países más corruptos tienen un grado de restricciones gubernamentales alto o muy alto sobre la libertad religiosa.

En tercer lugar, la investigación demuestra claramente que la libertad religiosa engendra paz mediante la reducción de la violencia y los conflictos relacionados con la religión. Por el contrario, las hostilidades y restricciones religiosas crean climas que pueden ahuyentar la inversión local y extranjera, socavan el desarrollo sostenible, e obstaculizan enormes sectores de las economías. Tal ha ocurrido en el ciclo de reglamentos y hostilidades religiosas en Egipto, lo que ha impactado negativamente a la industria del turismo.

Cuarto, la libertad religiosa estimula libertades más amplias que contribuyen a un desarrollo socio-económico positivo. El economista y premio Nobel Amartya Sen, por ejemplo, sostiene que el desarrollo social requiere la eliminación de las fuentes de "falta de libertad." Eliminando los impedimentos a la libertad religiosa se fomenta el disfrute de libertades de otros tipos.

En quinto lugar, la libertad religiosa desarrolla la economía. Cuando los grupos religiosos operan en un ambiente libre y competitivo, la religión puede desempeñar un papel apreciable en el desarrollo humano y social de los países.

En sexto lugar, la libertad de religión prevalece sobre el exceso de regulación que acompaña a ciertos tipos de restricciones religiosas que directamente limitan o perjudican la actividad económica. Algunos ejemplos actuales de los países de mayoría musulmana - un conjunto de países con altas restricciones religiosas en particular - son ilustrativos de cómo la falta de libertad religiosa contribuye a los resultados económicos peores.

Una restricción religiosa que directamente impacta a la libertad económica, afecta a las finanzas islámicas. Por ejemplo, las empresas que participan en la creación, compra o venta de instrumentos financieros islámicos pueden encontrar la situación de que un consejo de supervisión de la ley islámica (sharia) considere un instrumento en particular aceptable, mientras que otro consejo no lo acepte, por lo que la admisión del instrumento en las bolsas de valores estaría sujeto a diferentes interpretaciones de la sharia.

Y séptimo, la libertad religiosa multiplica confianza. La libertad religiosa, cuando se respeta dentro de una empresa, también puede beneficiar directamente a la rentabilidad de una empresa. Estos incluyen tanto una reducción de costes como un mejor estado de ánimo. Un ejemplo de menores costos incluye menos responsabilidad por litigios. Por otra parte, una porción importante de las partes interesadas en un negocio incluye a los socios comerciales, los inversionistas y los consumidores, y un creciente segmento de clientes éticamente sensibles que prefieren a empresas que son sensibles a los derechos humanos. De hecho, la preferencia que los consumidores y el gobierno dan a las empresas sensibles a los derechos humanos, puede dar a una compañía una ventaja en mercados competitivos y habilitarla para elevar sus precios y acceder a contratos para el uso del suelo.

El análisis realizado por el Centro de Investigación Pew también se aplica implícitamente la teoría de la economía religiosa, destacando las principales implicaciones en el contexto de las economías reales. De hecho, como ocurre en todas las economías, cuanto más el mercado religioso está sujeto a regulación por el gobierno de otras autoridades públicas, más serán las hostilidades sociales en el país. El grado de libertad religiosa es uno de los tres factores principales, junto con la tasa de Producto Interno (PIB) total promedio de los últimos 5 años  y la estabilidad de precios y la política monetaria, lo que determina el éxito económico de un país.

La aplicación de los diez indicadores del Foro Económico Mundial, que representa la competitividad de un país (es decir, a través del sistema de educación, las infraestructuras, la comunicación y la eficiencia del mercado de trabajo), el estudio muestra que dicho indicadores mostraban un mejor rendimiento cuando se garantiza la libertad religiosa y de creencias y las hostilidades sociales asociados a la religión son limitadas.

China y Brasil

Una comparación interesante podría abordar la relación entre la religión y los negocios en países como China y Brasil, en el marco del reconocimiento común de las economías BRICS (que comprende Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), pero con diversos enfoques para el desarrollo económico, social y desarrollo cultural.

En los últimos 50 años, China ha desarrollado las más altas restricciones gubernamentales a la libertad de religión y de creencias. En la década de 1960 durante la Revolución Cultural, todas las religiones fueron suprimidas y las personas que se identificaban con una religión fueron objeto de palizas y otras formas de acoso. De acuerdo con el estudio del Pew Research Center, en la actualidad la mitad de la población china se identifica con una religión, pero con un gran número de restricciones formales e informales todavía en vigor en el país. Sin embargo, China tiene la mayor población budista en el mundo, la población cristiana es la séptima más grande en el mundo y la población musulmana ocupa el lugar 17 en el mundo.

Por otro lado, Brasil es una economía emergente con un gran entusiasmo por las empresas. Se encuentra entre el 76% de los países recientemente identificados en el estudio de Pew Research con iniciativas para reducir las restricciones religiosas y hostilidades. Por ejemplo, el 15 de enero de 2012, la presidenta Dilma Rousseff aprobó un acuerdo para incluir el Holocausto, el antisemitismo, y otros temas relacionados con judíos, así como el racismo, la xenofobia y la intolerancia, en los planes de estudio de algunas escuelas, universidades y otras instituciones educativas.

Otra expresión de este tipo de apoyo a la libertad religiosa se produjo en la primavera de 2014, cuando el gobierno de São Paulo - centro comercial de Brasil y ciudad más poblada del hemisferio occidental con 20 millones de habitantes- declaró que de ahora en adelante el 25 de mayo será el "Día de la Libertad Religiosa". Esta declaración coincidió con un festival de libertad religiosa multiconfesional que atrajo a casi 30.000 participantes, incluyendo la participación de la arquidiócesis católica, destacados políticos y celebridades.

* Valentina Gasbarri es Experto Adjunto del Instrumento Europeo para la Democracia y los Derechos Humanos (IEDDH). Tiene una gran experiencia en las relaciones geoestratégicas del Este de Asia, el desarrollo y estudios de seguridad global. [IDN-InDepthNews - 31 de julio 2014]